Reflexiones sobre nuestra actividad curricular propuesta
Como futuras docentes, la semana pasada se nos propuso realizar una actividad dirigida a alumnos de Educación Infantil; una actividad curricular basada en el modelo TPACK de J. Harris, donde incluimos áreas, objetivos, contenidos y criterios de evaluación para trabajar con nuestros alumnos.
Uno de los problemas que tuvimos para realizar esta actividad, es que no sabíamos muy bien cómo enfocarla, además de la importancia y relevancia que iba a tener en clase y que desconocíamos. Pues, además del contenido, se le dio mucha importancia a que la actividad fuera creativa e innovadora.
Nosotras, acostumbradas a las pocas actividades que hemos podido realizar con niños, y nuestra escasa experiencia, pensamos que una actividad interesante para ellos sería aquella que estuviera ambientada fuera del aula.
Parece ser, que los niños están acostumbrados a que su zona de descubrimiento y aprendizaje se centre en el aula y alrededores, siendo ésta primera la principal en la mayoría de las veces. Por ello, quisimos trasladarlos fuera del centro, ya que supone un nuevo espacio de gran interés y entusiasmo, además de aprendizaje para ellos.
Nuestros objetivos principales eran que los alumnos de 5 años de edad observaran y exploraran el entorno, conocieran y valoraran el medio natural, además de seguir los cambios o transformaciones de éste, desarrollando actitudes de respeto y cuidado.
Con ello pretendíamos introducir una serie de contenidos, realizando actividades en las cuales estaban presentes las nuevas tecnologías, y que todo ello supusiera una fuente de aprendizaje y disfrute por parte de los alumnos.Intentamos que las actividades fueran tan agradables como fuera posible, donde los niños podían contactar con la naturaleza a través de los sentidos; tocar diferentes texturas, escuchar distintos sonidos, manipular con sus propias manos, oler diferentes aromas, y en general que se sintieran introducidos totalmente en este mundo en el que quieren explorar y conocer.
Respecto a las nuevas tecnologías, introducimos la pizarra digital para trabajar en clase, y tablets repartidas en pequeños grupos que podían utilizar fuera del centro.
¿Cuál ha sido el problema?
Nuestra actividad curricular no es innovadora, no es creativa y la utilización de las tecnologías y el empleo dado no supone un conjunto de aprendizaje y sentido en este caso.
La actividad donde entre compañeros nos evaluamos posteriormente, nos ayudó a comprender que nos habíamos equivocado por completo y que nuestro esfuerzo con las mejores intenciones no había sido suficiente.Por ello, solo bastó las opiniones de los restantes grupos para darnos cuenta, de que quizás habíamos hecho hincapié en realizar una actividad curricular centrada en unos contenidos básicos e imprescindibles que hay que desarrollar, y no en un todo o conjunto, siendo las nuevas tecnologías una parte fundamental de este proceso y no un simple complemento.
Y esta fue nuestra primera experiencia, donde nuestras ideas chocaron con lo que se esperaba de nosotras.Pensamos que esta actividad nos ha ayudado a reflexionar y a recopilar ideas pertenecientes a nuestros compañeros, donde debemos escoger entre las actividades más acertadas y motivadoras para los niños. Debemos emplear todos los recursos, aunque éstos sean escasos y compaginarlos de la mejor manera para realizar grandes actividades y procesos de aprendizaje con nuestros alumnos.
Por último, cabe destacar, que nuestros pequeños errores como docentes son grandes procesos de aprendizaje, donde ponemos en práctica nuestra imaginación y creatividad para el bien de los niños.Educación Infantil es una de las etapas donde todo docente se puede equivocar, pero mejorar al día siguiente.
Si eres docente, o estás en proceso de serlo lucha por mejorar y actualizarte cada día, el paso que das al frente, invita a los pequeños a darlo. Este es nuestro mensaje.
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